mandibula_tAtapuerca, junto con Ojo Guareña, siempre permanecerán unidas a la pequeña historia del Grupo Espeleológico Edelweiss. En 1954 inician allí las primeras investigaciones espeleológicas que depararían, en 1962, en el descubrimiento del Yacimiento Trinchera. Aquella primera generación de espeleólogos, con José Luis Uribarri a la cabeza, puso en conocimiento de Basilio Osaba, director del Museo de Burgos, la presencia de fósiles antiguos entre los sedimentos de varias cavidades cortadas por el ferrocarril minero.

Osaba acudió a conocerlo el 13 de abril de 1963, existiendo varias diapositivas de aquel día histórico. La antigüedad de los fósiles se confirmaba con el hallazgo de un bifaz achelense de cuarcita verdoso del Paleolítico inferior, lo que motivó el contacto con Francisco Jordá, profesor de Prehistoria en la Universidad de Salamanca, quien lo visita en febrero de 1964 y plantea en junio la primera campaña de excavación en la que participan los arqueólogos Javier Fortea y Ricardo Martín Valls y varios miembros del Edelweiss. Meses después se unirían los paleontólogos Villalta y Truyols, así como el geólogo Llopis Lladó.

013Galeria1963

Trinchera Galería 1963

Pero pronto comenzaron los expolios de restos, la instalación de una cantera entre los dos yacimientos principales y la cruda realidad de la España de aquellos tiempos, sin apenas medios materiales ni humanos para afrontar una investigación tan compleja. El Museo de Burgos dedicaría algunas vitrinas a aquellos primeros hallazgos pero casi cayeron en el olvido.

017Galeria1963

Trinchera Galería 1963

En 1972, espeleólogos del Grupo Edelweiss descubren la Galería del Sílex, lo que implicaría el inicio del proyecto de investigación de Juan Mª Apellániz, la mejora de los cerramientos de la cueva y el inicio del expediente de declaración de la zona como Monumento Histórico Artístico, logrando que se quedaran los terrenos de Ibeas de Juarros al margen de las expropiaciones para su destino como zona militar.

Silex04

Galería del Sílex

En diciembre de 1975 el Grupo Edelweiss enseña a Trino Torres el Yacimiento Trinchera y este organiza una campaña para agosto de 1976, en la que también participan varios miembros del Grupo que le indican la presencia de restos de oso en la Sima de los Huesos, junto a los que aparecerán los primeros fósiles humanos.

ExcavacionTrinoSH01

Excavación Trino  Sima de los Huesos 1976

mandibulaAT1

Mandíbula humana. Excavación Trino Sima de los Huesos 1976

Ese mismo año Emiliano Aguirre empieza a planificar su futuro proyecto interdisciplinar, en el que continúa contando con el Grupo Edelweiss, que arranca formalmente en 1978. Los primeros años transcurren entre el ostracismo institucional y mediático, con escasez de recursos materiales, a pesar de que él ya vislumbraba un gran proyecto científico de primer nivel y unas infraestructuras museísticas que atrajeran a los visitantes. En 1982, con la incorporación de Ana Isabel Ortega al Equipo de Investigación, la relación del Edelweiss con Atapuerca se intensifica aún más. En 1983 se vuelve a la Sima de los Huesos, que pronto muestra su extraordinario potencial. Mientras tanto, el Grupo Edelweiss continúa peleando, prácticamente en solitario durante muchos años, por la protección oficial de la Sierra de Atapuerca ante una incomprensión casi generalizada, no consiguiéndose la dotación de un guarda hasta 1987 y la declaración de B.I.C. hasta 1991, casi 19 años después de su inicio.

Cierre1972-1980

Cierre de Cueva Mayor 1972

La jubilación de Aguirre en 1991 abre paso a la codirección de Arsuaga, Bermúdez de Castro y Carbonell y coincide con la aparición de los niveles más fértiles y los fósiles más espectaculares, que abren definitivamente la puerta a las mejores revistas científicas, a los medios de comunicación, a los visitantes y a los reconocimientos oficiales como el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica de 1997.

Aún así, varios nubarrones seguían ensombreciendo Atapuerca y el Grupo Edelweiss encabeza entre 1997 y 1998 sucesivas campañas contra la antena de telefonía móvil y la amenaza del parque eólico, así como a favor de la consolidación del EIA, la señalización y musealización de los yacimientos, la mayor protección de la Sierra y la instalación de un Museo sobre Atapuerca (Diario de Burgos del 31/05/98, 05/09/98, 25/10/98 y 02/11/98, entre otros), que nos costaron "presiones" hoy ya olvidadas.

En 1999, la apuesta del Ayuntamiento de Burgos por construir el Museo de la Evolución Humana, finalmente asumida por la Junta de Castilla y León y ampliada con la construcción del CENIEH con apoyo del Ministerio de Investigación y Ciencia, así como la declaración, en 2000, de la Sierra de Atapuerca como Patrimonio de la Humanidad, abrieron definitivamente la puerta del apoyo unánime, la sensibilización general de la sociedad burgalesa y la consolidación de un importante flujo de visitantes atraídos por el fenómeno Atapuerca que, ni en nuestros mejores sueños, hubiéramos podido imaginar.

Hasta ahora, hemos hablado del ayer. Hoy se inicia el mañana. Feliz futuro.

Miguel Ángel Martín Merino
Presidente del Grupo Espeleológico Edelweiss