K A I TE
Grupo Espeleológico Edelweiss
Estudios de Espeleología Burgalesa
Excma. Diputación Provincial de Burgos
Número 3. 1983. págs. 7-21.

ESTUDIO DE LAS CAVIDADES BURGALESAS DE LA ZONA BU-I.A2.
(SIERRA DE PRADALES)

MIGUEL A. MARTlN MERINO
IGNACIO RUIZ VELEZ

INTRODUCCION

La Sierra de Pradales constituye la estribación septentrional de la Sierra del Guadarrama y dentro del Catastro Espeleológico Burgalés se le ha asignado la zona BU-I.A2.1, que comprende una parte del municipio burgalés de Fuentenebro, estando enclavado el resto de ella dentro de los límites administrativos de la provincia de Segovia.
En el presente trabajo sólo se relacionan las cavidades situadas en la provincia burgalesa, al haber limitado voluntariamente nuestra acción al entorno provincial.

HISTORIA DE LAS ACTIVIDADES

Con motivo de una petición de datos realizada por el G. E. Edelweiss a diversos ayuntamientos burgaleses con fecha 7 de septiembre de 1977, se recibió una pronta información del alcalde de Fuentenebro (15-IX-77) en la que se daba cuenta de la existencia de algunas cavidades en dicho término municipal.
Desplazados al lugar en diciembre de ese mismo año, se topografiaron las denominadas Cuevas de los Moros, indicándosenos también la existencia de una sima producida al hundírsele el arado a un labrador de aquella localidad. En marzo de 1978 se procedió a la desobstrucción y posterior topografía de la sima.
Dada la reducida extensión de la zona, la escasez de rocas karstificables en la misma, y su perfecto conocimiento por los vecinos del pueblo, al no indicársenos la existencia de más cavidades dentro de los límites provinciales, se dio por finalizada la catalogación de las mismas en esta zona.

CUEVAS DE LOS MOROS. "BU-I.A2. 1 a 7"
Situación y acceso
Se encuentran en un pequeño afloramiento de calizas del Cretácico Superior 2, seccionado por el Arroyo de la Vega de la Torre, al que se accede en vehículo desde Fuentenebro siguiendo el Camino de la Peña durante casi 3km. hasta llegar a la Peña del Castillo, fácilmente reconocible debido a las ruinas de una fortificación que existen en su cima. 

Descripción
BU-I.A2.1
30T, 436.432, 4.594.670, 997 (WGS84)
Abrigo de 11 m. de anchura y profundidad máxima de 6 m. excavado a partir de una juntura de estratificación.

BU-I.A2.2
30T, 436.436, 4.594.674, 992
Abrigo de 7 X 3 m. similar en todas sus características al anterior.

BU-I.A2.3
30T, 436.438, 4.594.681, 986
Cueva de génesis freática que actualmente se encuentra en estado fósil. Su desarrollo total es de 25 metros y tiene abundantes rellenos sedimentarios.

BU-I.A2.4
30T, 436.451, 4.594.697, 975
Cueva de origen freático cuyo techo está surcado por un conducto formado a presión hidrostática. Se encuentra en estado fósil, su desarrollo es de 13 metros y el suelo está cubierto por sedimentos.

BU-I.A2.5
30T, 436.441, 4.594.713, 978
Cueva de origen freático que se encuentra en estado fósil. Tiene un desarrollo de 21 metros y una importante capa de sedimentos.

BU-I.A2.6
30T, 436.419, 4.594.785, 982
Abrigo de 9 metros de anchura y 7,5 de profundidad con relleno sedimentarios.

BU-I.A2.7
30T, 436.424, 4.594.816, 975
Es una cavidad de génesis freática ya que posee un conducto zenital formado a presión hidrostática. Actualmente se encuentra en estado fósil, siendo su desarrollo total de 27 metros. La sedimentación es abundante.
Historia y leyenda: 
Cuentan en el pueblo que en la antigüedad estas cuevas fueron habitadas por los moros, de ahí procede el nombre que reciben. En la base de La Peña (donde se ubican las cuevas) y junto al camino, se encuentra un montón de piedras de diversos tamaños del que dicen se ha formado a raíz de la costumbre que tenían los lugareños de arrojar allí una piedra y rezar un responso por una joven mora cada vez que atravesaban la zona. No sabemos con certeza por qué motivo se adquirió esta costumbre. 
También dicen que varias de estas cavidades fueron utilizadas hace tiempo como polvorín, pudiendo apreciarse en alguna de ellas que el primitivo nivel del suelo ha sido alterado sustancial mente motivado quizás por la razón antes apuntada.

SIMA DE VALDEVELLANOS.
BU-I.A2.8 
Situación y acceso
Se encuentra en un afloramiento de calizas del Jurásico concordantes con areniscas del Neógeno.
El acceso se realiza desde Fuentenebro siguiendo el camino a Honrubia durante casi 3km. hasta el lugar en que cruza el Arroyo de Riofresno. En este punto y en el límite de la tierra de labranza situada a la derecha (Oeste) con la falda del monte, aparece la entrada, que se encuentra casi totalmente obstruida por piedras.
Coordenadas UTM (WGS84)
30T, 439.180, 4.596.292, 932
Descripción
Es una cavidad de origen freático, que presenta actividad hidrológica en época de lluvias ya que finaliza en un pequeño sifón inexplorado que está situado a escasa distancia del mencionado arroyo. Tiene abundantes rellenos arcillosos y algunas concreciones parietales. Su desarrollo total es de 22 metros y su desnivel de -5,5 hasta el borde del sifón.

 

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ESTUDIO DE LOS MATERIALES ARQUEOLOGICOS DE LAS CUEVAS DE LOS MOROS

En el término municipal de Fuentenebro existe una plataforma rocosa de notables dimensiones, con un ligero basculamiento hacia el Sur, que pudo ser núcleo de ocupación en época prerromana. Posteriormente durante la Edad Media se levantó una construcción defensiva de la que aún quedan algunos lienzos de muralla. En uno de los escarpes de la plataforma se disponen sucesivamente siete pequeñas cuevas, más bien cabría hablarse de abrigos, las cuales han proporcionado diversos materiales arqueológicos recogidos en superficie. Se denominan -Cuevas de los Moros-, distinguiéndose cada una de ellas según una numeración ordinal. 
Del exterior proceden cuatro fragmentos de pequeñas proporciones que corresponden a vasos elaborados a mano, de pasta de color pardo, textura bastante compacta con abundante gránulo de cuarzo como desgrasante y algo de mica y de cocción buena. Dos de ellas presentan ambas superficies espatuladas y signos de haber estado expuestas al fuego. Resulta difícil identificar alguna forma pues son fragmentos inexpresivos. Sólo se ha recogido un borde con el labio ligeramente exvasado. Podría corresponder a un cuenco sobreelevado o quizás a un cubilete. 

El primer abrigo ofreció un fragmento de época medieval de pasta de color claro, con bastante gránulo, paredes finas y decoración estriada. Correspondía a un vaso de forma globular de pequeño tamaño. Por ahora no ha dado fragmentos de las mismas características que los anteriores.

En el segundo de los abrigos sólo apareció un fragmento bastante grande de un vaso globular de pasta rojiza, bastante compacta con barniz rojo muy oscuro, de mala calidad e irregularmente repartido por la superficie externa. Presenta desconchados por su escasa consistencia. Es de época medieval y corresponde a una producción específica de este mundo. El vaso tiene un labio reducido y un cuello cilíndrico pronunciado. 

El tercero dio seis fragmentos de vasos de pasta de color oscuro correspondientes a galbos, algunos clara-globulenses. Dos de ellos son de gran grosor (más de 1 cm.), de textura muy mala, pero compacta, con mucho gránulp y bastante mica. Presentan ambas superficies alisamiento, dándole un aspecto no tan grosero. Junto a estos fragmentos se recogió un asa medieval con las típicas perforaciones de dimensiones reducidas. 

La cuarta oquedad deparó dos fragmentos más interesantes de pasta de color pardo, con claros signos de exposición al fuego. Son interesantes porque presentan decoración y ésta está formada por impresiones digitales y unguiformes. Por lo demás tienen las mismas características técnicas que los primeramente descritos. Permitirían situarlos cronológicamente a fines del Bronce o en el Primer Hierro. También se han recogido algunos fragmentos medievales muy micáceos. 

Del quinto abrigo proceden únicamente tres fragmentos de época medieval, con las características comunes de esta fase: modeladas a torno, paredes delgadas con abundante gránulo, pasta de color claro. Señalamos un fragmento que conserva borde, el cuello y parte de la panza. Corresponde a un vaso globular de boca bastante abierta y la panza de desarrollo inferior que recuerda ciertas formas antiguas de época celtibérica de las llamadas de -palo de golf-.

La sexta oquedad sólo ha dado un fragmento de pasta de color pardo oscuro, casi rojizo (interior negro), de textura poco compacta y muy granulosa. El desgrasante está formado por granos de cuarzo y algo de mica. Tiene 6mm. de espesor, dándole un aspecto grosero y común. No se puede adivinar la forma pero parece corresponder a un vaso muy abierto.
NOTA: Tenemos noticias de que en fechas recientes se ha hallado en esta cavidad un fragmento de .sigillata de época romana.

Finalmente en el último abrigo, el número de fragmentos ha sido mayor. Destacamos un primer grupo de trece con la pasta de color pardo claro unos, otros de color pardo rojizo y algunos de color gris. Las paredes tienen bastante grosor, textura poco compacta y el desgrasante formado por gránulo de cuarzo y algo de mica. Otro grupo lo forman dos fragmentos de características técnicas similares pero con las superficies interna y externa alisadas. Uno de ellos corresponde a un borde con el labio suavemente marcado; puede corresponder a un cuenco o a un cubilete. Todos estos fragmentos, salvo el que acabamos de mencionar, son inexpresivos a la hora de intentar adivinar formas o tipos. De todas formas parecen corresponder a vasos globulares simples.
El análisis de estos materiales nos lleva a determinar que estos abrigos fueron ocupados durante dos etapas diferentes, separadas por un gran hiatus. Este aspecto suele ser muy común en el hábitat en cuevas. Una de estas etapas es la época medieval como nos testimonian algunas cerámicas. Además tenemos el hecho de la existencia de la fortaleza en la plataforma y es probable que abajo, en los abrigos, existiese alguna construcción semirrupestre, de esta fase en dependencia del castillo. En algunas cuevas de la Sierra de Cervera y del Norte de la provincia es corriente encontrar esta fase de ocupación. La otra etapa es más difícil de precisar pues no hay elementos de juicio suficientes. Se pueden apuntar ciertos aspectos: las características técnicas parecen muy primitivas, las formas, sobre todo algunas como los cuencos o los cubiletes, la decoración de algún fragmento a base de digitaciones y ungulaciones, y el hábitat mismo pueden apuntarnos hacia unas fechas próximas al final del Bronce o en el Primer Hierro, donde ciertas poblaciones, situadas en áreas o sectores marginales, alejadas de las más importantes vías de comunicación, subsistieron con claro signo de atavismo, ancladas en su primitivismo durante las fases posteriores.
El hábitat en cuevas parece dominar en el Bronce Final y con la 1 Edad del Hierro, si bien en esta segunda etapa más que en la primera, la población variaba en función de las estaciones, alternando quizás en función de las condiciones climáticas. En invierno en cuevas y en verano y primavera en estaciones al aire libre. Debido a influencias exteriores y al mayor desarrollo económico, potenciación de la ganadería y la agricultura y especialización en estas actividades, parece que se abandonan definitivamente las cuevas como hábitat, volviendo a ocuparse muy posteriormente respondiendo a crisis acusadas. Así tenemos que muchas de ellas se vuelven a ocupar en los siglos IV y V d. C. y finalmente en época medieval.