Esta cavidad presenta un desarrollo total de 130 m y cuenta con dos bocas de entrada, comunicadas entre sí mediante un estrecho laminador. Tras la confluencia de ambos accesos, la cueva continúa a través de un meandro bien definido, que conduce hasta un pozo de 9 m de profundidad. El avance se ve interrumpido a pocos metros de su base, ya que la bóveda de la galería se encuentra completamente colapsada, impidiendo la continuación de la exploración.
Como aspecto destacable, ambas bocas de entrada presentan cierres artificiales, lo que sugiere un posible uso antrópico en el pasado. Es probable que la cavidad funcionara como cubio o fresquera, destinada a la conservación de alimentos y, especialmente, de productos lácteos, una práctica tradicional en la zona.
Los trabajos de exploración y levantamiento topográfico fueron realizados por el G.E. Edelweiss en el año 2026.
Archivo y catastro del G. E. Edelweiss.





